Santurce
Conferencia Ofrecida por Dinorah Marzán
el 8 de marzo de 2009
Conservatorio de Música de Puerto Rico
Santurce es un barrio pobre, de una capital pobre de una isla pobre del Caribe pobre. Así podría comenzar este asunto, pero prefiero decirles que el antiguo San Mateo de Cangrejos, cuyo nombre hace referencia a la cantidad de esos sabrosos crustáceos, se fundó por negros y negras que huían de la esclavitud de las otras islas del Caribe holandés, del Caribe inglés y del Caribe francés .
Ya en Puerto Rico se había abolido la esclavitud y esa noticia recorrió todo el Caribe, en una ola inmensa que rumoraba: !Libertad.! Entonces era necesario domar el bravo mar Caribe para alcanzarla. Me parece ver a esos negros y negras, preparando la fuga, sigilosamente, con sus cuerpos cansados y heridos pero su corazón a toda vela, soñando con una vida mejor.
Y así fue, cargaron en la oscuridad con sus vidas, su pasado, su herencia, lo traían todo entre cuero y carne y en su pecho el ritmo de la vida hacia su mejor sólo. PUMPUM PUMPUM
Después de remar toda una noche el día los alcanzaba vislumbrando la costa de mangles del Océano Atlántico, por el Norte o del Caño Martin Peña, por el Sur o de la Laguna San José o la Laguna Los Corozos en el Este o de la Bahia de San Juan por el Oeste. Una costa boscosa, ideal para esconderse.
Así es Santurce, tan es asi, que todavía hoy sus calles esconden a otros negros y negras que han huído de la esclavitud de la pobreza de sus islas y arriesgan su vida y su porvenir, tirándose al mar para alcanzar su sueño de libertad y bonanza, pero eso es otro cantar…
Volvamos a lo nuestro porque cuando un hombre o una mujer emigra a otro país, aunque no lleve equipaje se lleva todo en su mente y en su corazón, Carga con sus ritmos en el andar, carga con sus melodías en los ojos, carga con sus platos en el paladar, carga con su etnia y con su historia en todo el cuerpo. Y ésta no es la excepción, esos negros y negras Cimarrones que lo arriesgaron todo por un sueño trajeron a San Mateo de Cangrejos sus ritmos de Africa mezclados con las culturas de sus respectivos amos holandeses, ingleses o franceses. Vinieron con todo y sin nada y se llenaron las manos con aquella arena morena que los recibió con sus mangles abiertos y fueron mezclándose con los negros y las negras libres de Puerto Rico , con los mestizos y fueron mezclando valentía, esperanzas, toques y sueños, dolores y alivios de luna llena.
Los mangles dieron su madera y se fue poblando aquel litoral con el sonido del serrucho, churrum, churrim y el sonido del martillo pum,pum pim crecieron las casitas siempre mirando al brazo de mar. Los olores de los guisos fueron invadiendo el aire, el sonido del tambor Tum tun fue marcando la vida de aquel asentamiento libre, valiente y decidido.
Con el relleno del manglar se fueron diseñando callejones, esquinas con suelo enfangao que requería de un dominio corporal inmenso para no caer reventao. Ese eqilibrio, ese balanceo corporal se cuela en al andar y en el saoco de estos cocolos, en su cadencioso tumbao.
Que tiene Santurce para que toda melodía que trae el viento marque un ritmo tan particular. Tiene Montuno, Santurce tiene Montuno, tiene golpe limpio de bomba y plena y tiene lírica de resistencia, de arrojo, de libertad. Santurce rima con noches claras, con trabajo duro y placeres . Santurce es gente de un barrio obrero, que son como los bravo de boston, como joyas de una Cantera, como corales de una playita que mira al mar desde un alto del cabro donde las casas son un mirador hacia monteflores y villa palmeras.
Desde su comienzo fue la ruta obligada para llegar a la isleta de San Juan.
Los dos puentes enlazaban la vida de la capital con el resto de la isla grande, y así ha sido desde entonces, una tierra que une, que enlaza, que amarra, un lugar donde se aglutinan los vientos alisios, un espacio para llegar y partir, para anclar y transformarse. Conserva su espontaneidad pueblerina, su hospitalidad refrescante, su común unidad de traqueteo, su odio al chota.
Santurce es la jueyera más alza que país algún pueda tener. En el nacieron o se hicieron un Tito Henríquez con su Bello Amanecer, Roberto Rohena con su Apollo Sound, Johny Olivo y los Pleneros del Quinto Olivo, los Pleneros de la 23 Abajo, Tite Curet y sus Caras Lindas. El Cano Estremera y la Boda de Ella, Gilbertito Santarosa y Tito Rodríguez, Sylvia Rexach con sus Olas y Arena, Marvin Santiago, Pellín Rodríguez, Daniel Santos y su Linda, Chivirico Dávila, Héctor Urdaneta, Danny Rivera, Ernesto Vigoroux, el maestro plenero Pedraza, Choco Orta, La familia Cepeda, Rafael y Fe Cortijo, nuestra Doña Margot y el Sonero Mayor, Ismael Rivera, sólo por mencionar a algunos de los que están ligados a la música popular.
Su gente tiene la cimarronería entre cuero y carne, conserva la solidaridad, todavía contrabanda con la vida y con la muerte, inhalan su cantazo por las venas abiertas que sangran marginalidad y contraste turístico.
Si quieres placer, ven a Santurce, si quieres trabajo, ven a Santurce, si quieres dolor, ven a Santurce, si quieres vivir no pierdas la vida sin asumir el ritmo de la cadencia de un pueblo que ríe a pesar de todo y quiere permanecer porque sabe que su aportación es vital para la conservación y preservación de lo que somos: un barrio pobre, de una capital pobre de una isla pobre del Caribe pobre, donde yo nací. Muchas Gracias.
